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La Terapia con Acido Clorhídrico

J.  MEDICAL WORLD -1935 (Autor Anónimo)

 

Hasta la fecha, ninguna rama de las artes curativas ha encontrado aún la base lógica o verdaderamente científica sobre la cual estudiar la causa o tratamiento de las enfermedades crónicas o degenerativas. El medico frustrado por la falta de respuesta física y mental satisfactoria de sus pacientes crónicos ha estado escatimando esfuerzos para rehabilitarlos. Sin embargo,  justifica su rutina con el pensamiento que el enfermo agudo  necesita su atención urgente y que los crónicos de algún modo saldrán adelante como puedan. Esta actitud ha preocupado al público y a los médicos que están en posición de conocer los hechos. ¿Por qué este descuido tan rampante y absoluto frente al tratamiento del paciente crónico? 

 El médico proclama dogmáticamente, "yo soy el verdadero médico y el mi visión es la correcta." Sin embargo, las quejas más frecuentes del público se rotulan con diagnósticos incompetentes como nerviosismo,  neurastenia, indigestión nerviosa, agotamiento nervioso, dispepsia nerviosa,  hipocondría, psiconeurosis, hipertensión esencial, astenia general, etc.

 Es incuestionable que la medicina americana y sus artes curativas han fallado absolutamente en su misión. Por alguna razón hemos dejado que nuestra práctica médica se retrasase 50 años y no satisfechos con esto, insistimos en los mismos esquemas antinaturales para los problemas crónicos. ¡El cuidado médico adecuado, el sueño americano tradicional ni siquiera es asequible para el muy rico!

 Debemos atribuir este fracaso al hecho que en el estudio de enfermedad crónica y degenerativa, la ciencia médica se ha obstinado ciegamente en el estudio de resultados sin considerar primero la forma en que la salud se mantiene,  segundo, las alteraciones fisiológicas que se ocasionan mucho tiempo antes de la patología del tejido, en tercer lugar, las condiciones medioambientales que han contribuido a su desarrollo y cuarto, que la enfermedad no es una entidad separada o proceso en si mismo,  sino que ocurre como un resultado y se efectúa en  el organismo como un todo. 

 La anatomía patológica, los cambios visibles o palpables en la estructura que se encuentra en los órganos y tejidos del cuerpo eran, y aun son, la base práctica de aquellos que no se han percatado de los cambios de la ciencia moderna. Y es el  fenómeno básico en la práctica de médicos y facultativos.

 Todo practicante ha visto u  oído una o más personas con una enfermedad aguda que está más allá de la ayuda humana o de otros con enfermedades crónicas incurables que de manera inexplicable han sido capaces de invertir el proceso vital de lesión y reparación, acción y reacción y su cuerpo que ha adquirido la inmunidad natural, y habiendo aumentado la resistencia del cuerpo, ya sea por  un aumento celular o por reacción tisular logran la destrucción del invasor, la restauración de equilibrio, y una recuperación aparentemente milagrosa.

 Todavía nadie ha dado una explicación inteligente, excepto llamarlos las recuperaciones espontáneas, o bien todavía MILAGROS.

 Yo hice varios experimentos en búsqueda de un remedio que estimule el sistema reticulo-endotelial. Uno de ellos era poner  algunas substancias en sangre y observar la reacción de las células rojas, blancas, y de las bacterias con  microscopía de campo oscuro.

 Experimenté con diluciones seriadas de EDTA como quelante y de ácido clorhídrico (HCL) como reductor. Una vez tuve diluciones en que aun no había daño de los glóbulos rojos hice al descubrimiento que estaba buscando.

 Dos cosas eran obvias al examen directo de la sangre humana infectada:

 1) El EDTA disolvía las bacterias.

2) El ácido clorhídrico aumentó la actividad de las células blancas de la sangre.

  La observación de las células blancas me dejó atónito y me llevó a una búsqueda de literatura sobre el uso terapéutico de ácido clorhídrico en seres humanos. Los informes que encontré eran viejos pero fascinantes, no tuve otra alternativa que empezar el tratamiento y ver los cambios en mi propia sangre.

 Varios informes excelentes de por Drs. B. Ferguson, W.B. Guy, I. Howell W.G. Brymer, M.A. Craig, AM Allen, F.J. James, O.P. Sweatt, R.L. Sills y E.D. Jackson, y quizás la más grande concentración de literatura era de R.R. Garcia.

 Fue sobre la base de años de trabajo clínico hecha por mi mentor Dr. Black que hice este descubrimiento.

 Cuando se inyecta ácido clorhídrico en cantidades diluidas a dosis fisiológicas, las células blancas de la sangre aumentan su actividad, el pH de la sangre se normaliza independientemente de si es demasiado ácido o demasiado alcalino y aumenta el número de células blancas.

 Lo que siguen son algunos pensamientos al azar en este asunto.  La observación clínica más obvia en el tratamiento de enfermedades infecciosas agudas con el uso de ácido clorhídrico es el aumento de la actividad fagocítica en las células blancas,  y esta actividad varía en intensidad en los diferentes individuos. Este mostraba ser un factor muy importante en la mejoría de la resistencia del organismo.

Ya sean procesos  agudos, crónicos o degenerativos, la cuenta de leucocitos y la fagocitosis, son aspectos importantes, en la cadena de eventos del mecanismo de defensa. Como la parte del mecanismo natural de defensa y reparación podemos hacer varias observaciones en la enfermedad aguda. El cuerpo debe encaminar todas sus fuerzas defensivas para la lucha exitosa en los casos favorables.  El injuria progresiva y la poca reacción son  condiciones desfavorables. Para lograr una ayuda eficaz debe darse una reacción febril adecuada para provocar atenuación de los microorganismos patógenos invasores, la eliminación rápida de producción bacteriana y normalización de la producción del ácido clorhídrico en el estómago. Debe haber un aumento del HCL en el torrente sanguíneo ya que este es el responsable del mantenimiento del pH normal. Obviamente en el tratamiento de cualquier proceso mórbido debemos anular toda predisposición como la desnutrición y la infección local.

 Se debe provocar la eliminación de los venenos bacterianos y metabólicos, y debe restaurarse la producción de ácido clorhídrico en el torrente sanguíneo. En otros términos debe restaurarse el equilibrio fisiológico. Es razonable creer que el equilibrio del ácido-base de la sangre se mantiene por la producción de HCL por las células. El ácido clorhídrico normalmente es el único ácido inorgánico hecho en el cuerpo, y es específicamente a este ácido al que debemos atribuir la respuesta de las células blancas.

 Cuando se da esta condición de equilibrio fisiológico el individuo está en estado de inmunidad absoluta, en buena salud y en tendrá un pH normal en el torrente sanguíneo y otros fluidos. El pH normal en sí mismo puede constituir lo que generalmente se conoce como una inmunidad natural. Ciertos órganos y tejidos poseen una habilidad de modificar su propia inmunidad o mecanismo de defensa local. Estos parecen ser gobernados por una producción normal de HCL en el estómago y un pH normal en el torrente sanguíneo al igual que la continuidad la piel  con su manto ácido, la acidez del  estómago, los mecanismos de defensa de los conductos nasales, las secreciones y epitelios oculares, boca, tracto intestinal, tractos genitourinario masculino y femeninos.

 Se sabe que todos albergamos en la garganta, boca y tracto nasal los gérmenes de influenza, pulmonía, fiebre de escarlatina, crup, sarampión, paperas sin que seamos víctimas de estas enfermedades. También se conoce que para que la infección se desarrolle no sólo es necesario que las bacterias crezcan en los tejidos,  es necesario que ellos dañen el tejido y así induzcan la reacción de enfermedad. Esto ocurre a veces al producirse toxinas en cantidades suficientes, es decir, las formas bacterianas.

 Una producción normal de ácido clorhídrico y su presencia en el torrente sanguíneo y otros fluidos del cuerpo son los responsables de la acidez de las células blancas y el mantenimiento de un pH normal. El HCL es el agente que hace los fluidos y tejidos del cuerpo medios desfavorables para las bacterias. Cuantas más células blancas mantengan su actividad fagocitica mejor será la inmunidad natural.

  (Se han usado HCL y EDTA junto con DMSO para mantener este estado de normalidad interna. El DMSO puede obtenerse en las farmacias. Se usa diluido al 50% en agua estéril.

 La infección puede entrar de muchas maneras. O puede abortarse, detenerse, o llevarse a una terminación exitosa. En el tratamiento de enfermedad metabólica, endocrina, alérgica, crónica y degenerativa todo funcional, una vez la producción de ácido clorhídrico se restaura a la normalidad, se restaura el equilibrio ácido-basico,  seguida por la reparación de las injurias establecidas, los tejidos enfermos y  la consecuente restauración de la salud.

 Cuando cae la producción de ácido clorhídricas, un hecho fácilmente demostrable por técnicas de laboratorio y que puede observarse al nacimiento o durante nuestra vida, tiene lugar hiperclorhidria, hipoclorhidria o aclorhidria. Esta deficiencia en la producción de ácido clorhídrico puede ser temporal o permanente, y puede provocarse por uno o varios factores predisponentes como la desnutrición, la infección focal, el envenenamiento crónico, la fatiga, el dolor emocional, el susto, etc.

 Se puede tener una mejor comprensión del concepto de enfermedad e inmunidad evaluando las cosas que conocemos sobre ella. En primer lugar, los anticuerpos son específicos al igual que los organismos que los han provocado. Segundo, el poder bactericida del suero sanguíneo hacia los microorganismos externos no depende de la presencia o ausencia de anticuerpos específicos. En tercer lugar, la presencia de anticuerpos no implica inmunidad absoluta contra una enfermedad específica y cuarto, cuando la invasión toma el lugar y las aparecen reacciones manifiestas de enfermedad, esta puede ser suave o severa, independiente de la presencia o ausencia de anticuerpos.

 ¿La pregunta entonces es, cómo podemos explicar el valor inherente de la inmunidad específica y de que manera ofrece protección? ¿Por qué tan frecuentemente falla esta protección? ¿Es posible que sólo se dé cuándo esta última no ha prevenido la invasión? Los leucocitos, o las células blancas de la sangre, son factores que ayudan o complementan la inmunidad natural. A veces, sin embargo, cuando la virulencia del patógeno y la entrada de toxinas en el torrente sanguíneo es abrumadora, predomina la acción de los anticuerpos. El exceso de  toxinas no sólo paralizan e inactivan las células blancas sino que también provocan la lesión tisular y enfermedad. Muchas veces con microscopía de campo oscuro,  he encontrado acumulaciones de bacterias de forma L y las células blancas completamente inactivas, inmóviles y sin actividad fagocítica agrupadas en un acumulo inútil.

 La buena salud y la presencia de inmunidad dependen de una producción normal de ácido clorhídrico y su presencia en el torrente sanguíneo y otros fluidos del cuerpo. Cuando la producción de HCL cae, y tiene lugar una disminución progresiva, encontramos una pérdida de inmunidad, una decreciente vitalidad del tejido, un desequilibrio de la química de la sangre, y una pobre digestión y asimilación. Este es el punto de partida de la mala salud y desnutrición. Es una asunción lógica que una falta de minerales suficientes en la dieta debe dar lugar a una deficiencia en la producción de ácido clorhídrico. Se sabe que las glándulas responsables de su producción necesitan ciertas sales, como el potasio.

 También se sabe que cuando cae la producción de ácido clorhídrico, se hace insuficiente la cantidad requerida para mantener la acidez de las células blancas y el equilibrio del ácido-base y el ácido clorhídrico desaparece de la circulación y otros ácidos entran inmediatamente a mantener el pH de los fluidos circulantes. Los desechos ácidas asumen el papel de ácido clorhídrico en la química de la sangre. Esto ocurre por un desequilibrio de la química sanguínea.

 Las desechos ácidos no pueden excretarse tan rápidamente como se forman y  empiezan a aumentar en los fluidos y tejidos del cuerpo. El resultado es una disminución de la reserva alcalina y  desórdenes funcionales de naturaleza metabólica, endocrina y alérgica con consiguiente acidosis. Esto disminuye la  inmunidad natural y hay tendencia a desarrollar infección focal y enfermedades agudas.

 Está establecido que en todos los casos de desnutrición siempre está presente la acidosis. Esto da lugar a una reducción de las funciones fisiológicas y a una creciente acumulación de desechos  metabólicos ácidos en el torrente sanguíneo. La producción de ácido clorhídrico disminuye. Los iones de hidrógeno necesarios para el mantenimiento del pH disminuyen y tarde o temprano estos desechos ácidos entran a reemplazar al ácido clorhídrico para mantener el equilibrio ácido. Estos incluyen el ácido carbónico, diacético, acético, úrico, láctico, ácidos grasos,  etc. Estos ácidos sin embargo, son constituyentes anormales del torrente sanguíneo y actuarán como disruptores de la química de la sangre.

 Cuando el ácido clorhídrico desaparece, se da una hipersecreción de ácido clorhídrico en las células gástricas y sobreviene la  hiperclorhidria. La secreción excesiva de ácido clorhídrico es un esfuerzo por parte de la naturaleza por restaurar su presencia en el torrente sanguíneo. Pero tarde o temprano las células gástricas empiezan a agotarse y su química empieza a menguar.

 La infección focal hace entrar un flujo continuo de venenos bacterianos en la sangre lo que provoca una disminución y finalmente una desaparición de ácido clorhídrico de la circulación con una pérdida resultante de la actividad fagocítica. Esto da lugar  a una extensión del foco primario en otras partes de la economía con nuevos focos de infección y un envenenamiento crónico tal como el plomo, arsénico, el monóxido de carbono, los narcóticos, el alcohol,  esto da lugar a acidemia. La permanente deficiencia de producción de HCL, junto con la desnutrición, la y la pérdida de vitalidad tisular lleva a la enfermedad crónica y degenerativa.

Recientes estudios en Alemania y en este país demuestran que el  cáncer, la diabetes, la infecciones agudas, la neurosis, las congestiones pasivas, el catarro gástrico, la anemia severa, la arteriosclerosis, la hipertensión, el envenenamiento químico, las afecciones del corazón, los desórdenes metabólicos y endocrinos, las locuras seniles, la dispepsia, las úlceras crónicas del estómago y duodeno, colecistitis, apendicitis, duodenitis, ansiedad muestran marcados cambios en la producción de ácido clorhídrico. Demasiado, demasiado poco o nada en absoluto.

Los estudios estadísticos de acidez gástrica de pacientes de todas las enfermedades encontraron que 25-30% de los mayores de  45 años mostraron una disminución o ausencia de producción de ácido clorhídrico. La incidencia de aclorhidria en la serie entera de más de 3.000 pacientes examinados estaba más de 10%. Sabemos que la pepsina es inactiva a menos que una cantidad considerable de ácido clorhídrico está presente. También sabemos que muy pocas bacterias pueden sobrevivir las condiciones ácidas en el estómago y que el jugo gástrico esteriliza la comida y previene el putrefacción durante la fase gástrica.

Consideremos las instancias de protección del organismo animal pero en lugar de hablar de anticuerpos, vacunas, antitoxinas, inmunidad, regímenes dietéticos, etc. miremos los elementos minerales esenciales que componen nuestro cuerpo. Generalmente se cree que la vida orgánica empezó hace muchos eones en el océano salino y que la fórmula química de ese océano como la del suero de la sangre, no han cambiado materialmente desde ese tiempo. La incorruptibilidad del  océano  es probablemente debido a su volumen del cloro. No sólo el cloruro de sodio sino también los cloruros de magnesio, calcio, y de otros minerales.

 Miremos el papel  del cloro en la digestión y la absorción. El cloro puede encontrarse libremente como ácido clorhídrico en el jugo gástrico o puede combinarse con albúmina, o puede encontrarse unido principalmente con el sodio en los fluidos del cuerpo y con el potasio en los sólidos. También se encontró el potasio como un cloruro por la preferencia en los elementos morfológicos como los corpúsculos de sangres, las células del músculo, el etc. el cloruro de calcio se encuentra en el jugo gástrico como un producto secundario. El ácido clorhídrico favorece la excreción de fosfato de calcio.

 El jugo gástrico normal en el hombre contiene unas dos a tres partes de ácido clorhídrico por el mil. En los perros saludables se encuentran cinco partes.

 Es curioso que un perro saludable puede comer la carne séptica y si su estómago se abre una media hora después  se encontrará estéril. La acidez y la calidad germicida del cloro realizan esta acción. Demasiado a menudo; sin embargo la acidez del estómago no es debida a un exceso de ácido clorhídrico sino de ácido láctico, y si el contenido del estómago es alcalino, se encuentran el oxibutírico, el diacetico y otros ácidos por los procesos de putrefacción.

 Lo que es verdad del ácido láctico también es verdad de los otros ácidos orgánicos como el butírico, fórmico, y acético los cuales son especialmente abundantes donde hay estancamiento gástrico por obstrucción pilórica. El ácido clorhídrico es el ÚNICO ácido inorgánico normal en la economía del cuerpo.  

Todos los otros ácidos como láctico, carbónico, úrico, etc. son PRODUCTOS DE DESECHO que deben ser eliminados tan rápidamente como sea posible.

 Si tenemos un exceso de ácido carbónico tendremos un COMA, como en la diabetes o en las fases tardías de la neumonía.   Si el ácido úrico es muy elevado tendremos depósitos en las válvulas cardíacas, las arterias y superficies articulares.

 Cuando el volumen ácido clorhídrico del jugo gástrico es deficiente o ausente que debemos esperar graves resultados que aparecerán inevitablemente en el metabolismo humano.  En primer lugar veremos una falta gradual de los elementos minerales en el suministro de comida. La comida se digerirá incompletamente y su asimilación será defectuosa.

 Secundariamente, aparecerán procesos sépticos en los tejidos, piorrea, dispepsia, nefritis, apendicitis, forúnculos, abscesos,  neumonía, etc. El fluido gástrico normal exige actividad de la vesícula y del páncreas para su neutralización. La deficiencia de HCL llevará a un estancamiento de estos órganos, llevando a la diabetes y a la litiasis biliar.

 En ausencia de o en una gran deficiencia de ácido clorhídrico hallamos un incremento de reacciones degenerativas. ¿Cuales son entonces las causas de la desaparición de ácido clorhídrico en el fluido gástrico?

 Hemos descubierto que esa secreción ácida clorhídrica puede ser completamente SUPRIMIDA por una emoción o preocupaciones y en estos días de problemas económicos,  pérdidas de casas, negocios e  ingresos,  podemos temer en un futuro cercano un gran aumento de enfermedades degenerativas como el cáncer, la nefritis, las afecciones cardíacas, nerviosas y mentales a menos que el hombre puede elevarse por sobre los asuntos mundanos y encontrar la verdadera y única fuente de contento y felicidad.

 Cuando se considera que este ácido normal, el ácido clorhídrico, se deriva de los tejidos del estómago o membrana gástrica y no directamente del cloruro de sodio de la sangre, se comprende prontamente que un amplio suministro de cloruro de sodio solo es insuficiente restaurar la acidez gástrica normal. Más bien, que es en cambio un proceso complejo. El sodio se combina con el fósforo y da lugar a fosfato de sodio que debe eliminarse permitiendo liberar el átomo del cloro. El cloro combina con el potasio y otros minerales y albúminas en el ácido gástrico y está  listo para futuras funciones digestivas. 

En mi opinión el secreto del cáncer no está en la vida intracelular sino en EL MEDIO EN QUE LAS CELULAS VIVEN y los nervios que lo controlan.

 El crecimiento celular es influenciado por los centros del cordón espinal. Esto es indudablemente verdad al ver el rápido deterioro del tejido celular cuando hay compromiso de los cuernos anteriores espinales como ocurre en la parálisis infantil y la atrofia muscular progresiva. De esta manera, una toxina que destruyera la acción inhibitoria  del crecimiento celular presente en los centros espinales posteriores permitiría crecimiento desordenado de las células. Por consiguiente, un fracaso general de los poderes antisépticos del suero sanguíneo podrían provocar lo que conocemos como cáncer.

 Vemos crecimientos cancerosos que frecuentemente aparecen cuando la presión de la sangre es baja lo que indica un fracaso del sistema suprarrenal para combatir la toxemia. Cuando está presente la hipertensión el otro grupo de enfermedades degenerativas se hace evidente.

 ¿Qué podemos concluir? Que el ácido clorhídrico es necesario para una digestión saludable y que la deficiencia de este ácido previene  la sepsis, la supuración, y la toxemia en general. Que si las adrenales se hacen insuficientes aparecerán enfermedades degenerativas, que si los adrenales se dañan pueden esperarse los neoplasias malignas, que las neoplasias son causadas probablemente por el fracaso del mando del nervio inhibitorio localizado en los centros posteriores del cordón espinal, que los problemas emocionales, pesares, la ansiedad, la depresión son factores que pueden ser considerados como causas de deficiencia ácida de fluido gástrico y así dar lugar a muchas condiciones degenerativas en alcalinidad tan frecuentemente vistos en la enfermedad cancerosa.

 ¿Que es la acidosis? Una acumulación de ácido o una disminución del pH. ¿Pero qué ácido? Podemos decir el ácido carbónico en la sangre o ácido láctico en el tejido, ácido úrico en las articulaciones y los vasos, láctico, diacetico, butírico en el estómago o intestinos, etc. Podemos visualizar los ácidos hepáticos pero a menos que entendamos por qué estos ácidos se elevan y su relación al alcalosis, nunca podremos entender su verdadera importancia o encaminar nuestros remedios contra ellos eficazmente.

 El único ácido normal en el cuerpo animal es ácido clorhídrico encontrado en el jugo gástrico. Todos los otros ácidos son los productos de desecho. El ácido carbónico de la respiración se crea por la oxidación del ácido láctico de los tejidos y por consiguiente un exceso de ácido láctico indica un fracaso en la completa oxidación de este ácido suficientemente. En las enfermedades como el cáncer, tuberculosis y fiebres, está presente esta oxidación incompleta. Los aminoácidos son etapas en la digestión de la comida y cuando están presentes indican una función hepática y pancreática dañada. La forma más perniciosa de acidosis es producida por obstrucción en el duodeno o píloro. En esta condición el ácido clorhídrico del estómago desaparece y otros ácidos como el acético, butírico y láctico toman su lugar. El cloro de la sangre se disminuye, la urea se aumenta y la capacidad de la sangre de combinarse con dióxido del carbono se aumenta.

 La aclorhidria ocurre en algunos casos de personas aparentemente saludables y en muchos casos de enfermedad gastrointestinal. También se enfatiza que frecuentemente aparece en la diabetes y con todavía mayor frecuencia en la tirotoxicosis así como en ciertas anemias. La ausencia de ácido clorhídrico en el jugo gástrico es un síntoma común en las neurosis depresiva. Está frecuentemente asociada con la fatiga mental, las preocupaciones y  cansancio sobre todo en las personas con una psique inestable. Los síntomas son muy vagos,  falta de apetito,  llenura después de comer y eructos.  La diarrea es más común que el estreñimiento. El dolor está ausente. 

El ácido clorhídrico reacciona con la membrana duodenal para producir una hormona llamada secretina que estimula el páncreas para liberar la insulina, aumenta la formación de bilis y activa la vesícula. Si resumiéramos la sucesión de eventos que ocurren como resultado de la deficiencia ácida clorhídrica, listaríamos a lo siguiente: 

Mala digestión, fermentación y putrefacción de la comida. Disminución de la  absorción Disminución de las funciones del hígado y páncreas. Formación de úlceras, elevación del azúcar en sangre. Reducción de la oxidación del ácido láctico Retención de dióxido del carbono. Reducción de la actividad de las células blancas de la sangre. Disminución de la destrucción de bacterias. Desequilibro de los niveles de minerales. 

La mala digestión significa una asimilación desequilibrada, un contenido desequilibrado de minerales. ¿Cuáles son algunos de los síntomas de desequilibrio mineral?

 Primero un exceso de sodio. Esto determina que una sobrehidratación de los  tejidos y una tendencia al edema, flacidez de los músculos flojos y deficiencia  de cloro.

 Una deficiencia de calcio significa un exceso de sodio y una deficiencia de potasio. La falta de ácido clorhídrico es la causa principal de la alcalosis. Cuando el tejido celular es demasiado alcalino, los ácidos grasos tienden desintegrarse y liberar glicerol. Es interesante anotar que el Progenitoracae, una bacteria similar al Actinomyces y a las Micobacterias de la tuberculosis, y que todos éstos crecen rápidamente en glicerina o medios de azúcar. Además el flúor es el inhibidor más potente de la enzima enolasa. Cuando se inhibe esta enzima, los hidrato de carbono son usados para la  producción de glicerina en lugar de ser utilizados como combustible de energía. De esta manera la polución del fluoruro industrial agrava la infección. Si existe una condición alcalina y se acompaña por un sobrecompensación fisiológica de las células principales gástricas, el médico desprevenido, o el paciente mismo  puede dosificarse inadvertidamente con los antiácidos alcalinos. Esto produce una agravación de la alcalosis existente y podría forzar en una producción ácida compensatoria en los tejidos.

  El resultado neto de esta actividad es la producción de toxemia y la reducción de la línea final de defensa y reparación.

 He hecho referencia repetida a la inactividad de las células blancas de la sangre.

 Es interesante anotar que dos horas después de la inyección intravenosa de ácido clorhídrico, el 32% de las células blancas muestran aumento de la actividad fagocítica. Veinticuatro horas después de la inyección se mostró que el 69% de las células blancas estaban en actividad fagocítica.

 El promedio humano tiene de 7000-8000 de las células blancas por el mililitro de sangre. Proyectado para un varón de 160 libras con seis litros de sangre llegaríamos a una población de células blancas de alrededor de 48 mil millones. Con el uso de inyecciones de HCL podemos predecir un aumento en la población de células blancas de 2000 mililitros y agregar alrededor de 10 mil millones más de células para la lucha, cualquiera que sea.

 Sabemos que hay muchas cosas que pueden producir una reacción similar. La gama globulina, los extractos pancreáticos, los ácidos nucleicos, etc. Pero ninguno de éstos es tan eficaz y fisiológico como el ácido clorhídrico.

 Para mostrar la tremenda ayuda que ofrece esta terapia considere este caso.

 Un individuo tenía úlceras duodenales  y pilóricas durante 22 años. La radiografía confirmó un estado activo de una de las lesiones. Recibió 10 inyecciones de ácido clorhídrico y desapareció toda evidencia de úlcera péptica.

 Es probable que varias hormonas que influyen en los movimientos del intestino y sus órganos adicionales se liberen cuando el jugo gástrico ácido que contiene la comida digerida entra en contacto con la membrana mucosa duodenal. Sabemos que las sales férricas precipitan en un medio neutro o ligeramente alcalino y así la presencia de ácido clorhídrico en el estómago tiene aquí un propósito útil en aquellos que reciben hierro para el tratamiento de la anemia.

 Sabemos que la Vitamina B-1 es inestable en soluciones neutras o alcalinas y por esta razón el ácido clorhídrico juega un papel eficaz en la utilización de esta substancia dada oralmente. Previene la descomposición de la tiamina que tendría lugar en el estómago aclorhidrico, y permite que el contenido gástrico llegue al  duodeno.

 Todo proceso de enfermedad, ya sea funcional, metabólico, endocrino, alérgico, agudo, crónico o degenerativo se acompaña de acidosis y de deficiencia de la producción de ácido clorhídrico. Cuanto más tiempo exista el estado mórbido menos capaces estarán los tejidos para responder a los estímulos fisiológicos. El uso de ácido clorhídrico en el reumatismo y la artritis es muy gratificante. En el reumatismo articular agudo es indispensable que el tratamiento se empiece pronto.

 Si el tratamiento se efectúa cuando sólo una articulación está comprometida el proceso puede detenerse. En el tratamiento de artritis usamos las inyecciones intravenosas diariamente durante aproximadamente tres semanas. Cuando el dolor ha disminuido procedemos a eliminar las infecciones focales como de abcesos de dientes, amígdalas infectadas y senos paranasales, cervicitis uterina, criptas rectales, etc.,

 El monóxido del carbono tiene una afinidad por la hemoglobina 300 veces mayor que el  oxígeno. Hemos encontrado una inyección intravenosa de ácido clorhídrico acelera la descarga de monóxido del carbono de la hemoglobina.

 Se sabe bien que la reserva alcalina es necesaria y que entre muchas funciones podrían mencionarse intercambio de  oxígeno y el dióxido de carbono acarreada por  una cantidad óptima de alcalis en la sangre. Al disminuír esta reserva la oxidación se reduce.

 Realmente el nivel de oxidación en las células o los tejidos no dependen de la cantidad de oxígeno absorbido o de la cantidad disponible en la sangre sino de la capacidad de los tejidos de usarlo. La naturaleza de este catalizador o enzima no esta claramente determinado pero la mayoría de los fisiólogos reconocen que tal agente es necesario para la oxidación normal. Probablemente la presencia de ácido clorhídrico en el mantenimiento del equilibrio bajo ácido es responsable de esta oxidación normal. He aquí una historia interesante para los anales de la medicina.

 Una mujer muy enferma se atendió en su casa. Al examen su temperatura era de 100 grados F, respiración 56, pulso 160, su estado era muy el tóxico, estaba cianótica, con mirada fija e inconsciente. Inmediatamente se le aplicó 20 ml. de una solución diluida de ácido clorhídrico intravenosa y a los 5 minutos se vio una marcada mejoría en el corazón, la respiración y la condición general. Los cianosis desapareció, abrió sus ojos y habló. El médico volvió tres horas después. La temperatura había subido 1.5 grados. Ella todavía estaba consciente y su condición general era buena. Tenía un aborto séptico  incompleto que se corrigió quirúrgicamente y la paciente continuó hasta completar su recuperación.

 Otro caso que fue informado a la Asociación Americana para el Avance de Ciencia. "La paciente estaba moribunda por los efectos inesperados de un anestésico. El ácido clorhídrico se inyectó a las 10:15 AM, ocho minutos después los labios empezaron a moverse bruscamente y diez minutos después movió las manos y en cuarenta minutos la paciente estaba hablando coherentemente."

 Temprano en el mes de enero, Dr. B. Ferguson fue llamado ver a un paciente, un hombre de 55 que agonizaba al parecer con  angina pectoris. El paciente estaba solo en el cuarto de un hotel y no podía dar ninguna información. En la cómoda había una botella vacía de Digital. Sus pulmones llenos de agua impedían cualquier posibilidad de oír su corazón rápido y tumultuoso. Con la ayuda de un botones se le aplicó una inyección intravenosa de ácido clorhídrico. Antes de terminar de aplicar la inyección, la respiración había mejorado y el paciente estuvo mejor.

 Se ha observado que una inyección de ácido clorhídrico intravenosa no cambia la capacidad de dióxido de carbono de la sangre pero el contenido de del oxígeno se aumenta notablemente en 30 minutos.

Es completamente posible que las soluciones intravenosas de ácido clorhídrico puedan producir más oxidación de las células rojas que la inhalación de oxígeno a través de un dispositivo respiratorio nasal.

 En un pasaje anterior mostré la sucesión de eventos al disminuir suministros de ácido clorhídrico. Se acelera el crecimiento bacteriano, aumenta la toxemia y la sucesión continúa.

 Normalmente la desaparición de ácido clorhídrico es gradual y las bacterias vagan por accidente en la circulación sin provocar mecanismos defensivos.

 Allí empieza una constante e interminable flujo de toxinas bacterianas en el torrente sanguíneo seguido de retardo  de la circulación y de todos los otros procesos fisiológicos. Como resultado de esto las toxinas bacterianas empiezan a aumentar en el torrente sanguíneo y se establece una toxemia leve. Generalmente estos pacientes se presentan a su doctor. Se quejan de desórdenes funcionales moderados como debilidad general, pérdida de apetito, palidez e irritabilidad.

 La avidez con que las células blancas absorben o destruyen cada substancia extraña que entra en el torrente sanguíneo pronto se manifiesta en el hecho que las células blancas se agotan y se bloquean por la creciente acumulación de toxinas bacterianas. La gran entrada de venenos bacterianos dejan a las células blancas impotentes, y su respuesta fagocítica casi nula, aunque puede haber una cuenta alta de leucocitos. El examen del cuadro de la sangre después de una inyección de ácido clorhídrico revelará un gran aumento de leucocitos y de su actividad fagocítica.

 Cuando el ácido clorhídrico cae demasiado en el torrente sanguíneo el cuerpo empieza a fabricar otros tipos de ácidos para neutralizar la alcalosis que sobreviene. Esto es cumplido por los ácidos láctico, carbónico, butírico,  diacetico, acético y los ácidos grasos.

 Esto es seguido por una estimulación funcional de las glándulas gástricas responsable de la producción de ácido clorhídrico. Como resultado de esta perturbación hay un incremento de producción de ácido clorhídrico. Aparece una sobre -producción de ácido o hiperclorhidria y se manifiesta la toxemia. Nuestro paciente es visto ahora por segunda vez  y reitera sus quejas anteriores pero con el nuevo agregado del síntomas gástricos.

 Este desequilibrio bioquímica disminuye el ácido clorhídrico de la circulación y lo reemplaza por desechos metabólicos ácidos. Algunas de estas toxinas no pueden convertirse en substancias fácilmente excretables. Este factor más la presencia de toxinas bacterianas que entran a la sangre y el retardo progresivo de la circulación y de todos los otros procesos fisiológicos de los tejidos  origina una incapacidad para manejar la pérdida de ácido, y por consiguiente los desechos ácidos empiezan a aumentar en el torrente sanguíneo provocando acidosis y toxemia. 

Nuestro paciente hace una tercera visita quejándose de irritabilidad, nerviosismo, insomnio, dolores vagos y problemas digestivos ahora. Cuando las perturbaciones funcionales están empezando a agravarse empiezan a aparecer nuevos síntomas.

 El torrente sanguíneo ahora queda pasivamente como un portador de los desechos ácidos. La ausencia de un suministro adecuado de sales de potasio, por ejemplo, da lugar a una disminución de la producción de ácido clorhídrico. Sea que como él pueda, la producción de ácido clorhídrico se cae y sobreviene la condición conocida como hipoclorhidria. La progresividad de este desorden metabólico está tarde o temprano da lugar a la supresión total de la producción de ácido clorhídrico y se pone manifiesto la aclorhidria.

 Clínicamente este tren de eventos se manifiesta como desnutrición y una perturbación fisiológica llamada, metabólica, endocrina u orgánica o cualquiera de las afecciones osteoartritis, endocarditis, endocarditis  ulcerativa, miocarditis, pericarditis reumática, corea aguda, reuma muscular, neuritis periférica, herpes, absceso cerebral, apendicitis aguda, colecistitis, salpingitis, ooforitis, tiroiditis, nefritis, osteomielitis, flebitis, sinovitis, varios desórdenes de la piel, la arteriosclerosis, el bacteremia y la lista no termina.

 La digestión y asimilación defectuosas debido a deficiencia de la producción de ácido clorhídrico en el estómago provoca una disminución la reserva alcalina, desnutrición, metabolismo alterado, y una descomposición fisiológica de varios tejidos.

 Además, el torrente sanguíneo se estanca con la creciente acumulación de toxinas bacterianas y  desechos ácidos.  El torrente sanguíneo se vuelve un pozo negro contra el que los tejidos variados, particularmente aquellos con una debilidad heredada o susceptibilidad, empiezan a reaccionar. Clínicamente allí se pone de manifiesto la condición de acidosis avanzada y toxemia.

 Nuestro paciente todavía está con nosotros y ahora se queja de marcada debilidad general, nerviosismo, insomnio, desórdenes digestivos, varias perturbaciones funcionales de naturaleza metabólica y endocrina, perturbaciones funcionales del corazón, severo dolor de cabeza, manifestaciones alérgicas, desnutrición, dolores vagos y además síntomas de lesiones inflamatorias u orgánicas. Visita a su médico de nuevo.

 Le aconsejan ahora que consulte la élite de la profesión, el cirujano, neurólogo, endocrinologo, alergista, el gastroenterólogo y otros. Su condición, sin embargo, continúa progresivamente peor. La deficiencia de producción de ácido clorhídrico, la inanición de minerales, vitaminas y aminoácidos y otros elementos y un desequilibrio total de las funciones fisiológicas de los tejidos. Hay también una creciente pérdida de vitalidad. En esta fase no le importa ya cual es el factor predisponente que ha provocado la enfermedad.

 El grado creciente de intensificación de cada componente que comprende la causalidad general junto con la presencia de uno o más procesos patológicos no mantiene a nuestro paciente con los síntomas de la patología demostrable sino también los síntomas de acidosis progresiva avanzada y toxemia, agotamiento y fatigabilidad, el insomnio, sintiéndose de presión en la frente, el vertex y la nuca, la región de la garganta y esternón también es situaciones favoritas en que los sentimientos firmes ocurren. Puede haber dolor de espalda, cefalea severa, vértigos, dolores musculares y debilidad, dispepsia, nerviosismo extremo e irritabilidad, los desórdenes sexuales, perturbaciones mentales, entumecimiento de manos, dedos y dedos del pies, manos y pies viscosos, dolores vagos por el cuerpo, temperatura normal subnormal o anterior, hiper o hipotensión y varios desórdenes funcionales del corazón. Por este tiempo uno o más problemas alérgicos ya se han hecho manifiestos.

 El proceso continúa sin parar hasta que todos los tejidos se saturan con estos venenos con la pérdida completa de vitalidad tisular. La enfermedad degenerativa no es sino una reacción de los tejidos contra la patología general. Puede tomar cualquier número de formas como la arteriosclerosis, la diabetes, la nefritis, los trastornos del corazón, la anemia perniciosa, la leucemia, el linfoma, la locura senil, la esclerosis en placas, o las degeneraciones artríticas.

 Ahora echemos una mirada a este paciente en las fases finales. Permítanos visualizar al paciente en su fase final de acidosis avanzada y toxemia. Mírelo. ¿Pregúntele, "Cómo se siente, realmente?" Toda esta tragedia, la muerte, el dolor, y desesperación que pueden solucionarse  con terapias simples generadas por un proceso simple de pensamiento y administrado en un gesto simple de ayuda y bondad.

 Todo esto ha estado disponible por más de treinta años. ¿Pero qué se ha hecho el genio que floreció de la mente  de los médicos  hace ya tiempo? ¡Una simple llamada al Bureau de Investigación Médica los mostrará en su triste realidad.

 Necesitamos una Filosofía Urgente de Supervivencia. En el futuro todos participaremos en el Proceso por los Crímenes de la Salud del Siglo Veinte.

 


 


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