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Tratamiento de la Infección Bacteriana con Acido Clorhídrico Intravenoso
Wayne Martin M.D. (1935) Traducido por Alejandro Fernandez | |||
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Editor.
Recientemente se ha escrito mucho sobre el gran peligro de infecciones
bacterianas resistentes a antibióticos. Hoy tenemos algunas bacterias
que sólo pueden ser combatidas por un nuevo y costoso antibiótico.
Puede no estar lejano el tiempo
en que habrá bacterias mortales resistentes a todos los antibióticos. Aquí
se sugiere que regresemos y echemos una mirada a las infusiones
intravenosas de ácido clorhídrico, (10cc de 1/500 y 1/3.000.) _____________________________________ Burr
Ferguson, MD de
Birmingham, Alabama inició este trabajo. Durante el Primera Guerra
Mundial había sido cirujano de guerra en Francia dónde vio el terrible
efecto de las infecciones en las heridas. El Dr. Ferguson aprendió a
tratar las infecciones bacterianas con ácido clorhídrico intravenoso
de otro cirujano, el Dr. Granville Hains en 1927. EL Dr. Hains había
usado ácido clorhídrico intravenoso 1/ 3.000 para tratar el prurito
anal con éxito. El
Dr. Ferguson entonces empezó a tratar con éxito muchos tipos de
infecciones bacterianas con la infusión intravenosa de ácido clorhídrico
(10cc de 1/1.000). Cuando intentó publicar los resultados que encontró,
ninguna revista médica aceptó sus reportes. Había
una revista médica que informaba sobre temas que hoy pueden llamarse
tratamientos alternativos. Se llamaba Mundo Médico. En 1932 como
estudiante en la Universidad de Purdue, me subscribí a esta, creo que
por $5.00 el año. El Dr. Ferguson escribió extensamente para esta
publicación y muchos doctores no muy ortodoxos leyeron sus escritos y
trataron infecciones bacterianas con
soluciones de ácido clorhídrico. Algunos de ellos informaron su
propio éxito en esta misma revista. El
Dr. Ferguson reportaba que muy poco tiempo después una inyección de ácido
clorhídrico, había un marcado aumento en la cuenta de células blancas
y en la fagocitosis; también las células rojas mostraban un aumento
del contenido de oxígeno. Sugirió que una inyección de ácido clorhídrico
aumentaba el contenido de oxígeno en las células rojas por encima de
lo que se lograba al mantener al paciente en una tienda de oxígeno. El
Dr. Ferguson informó que al tratar la gonorrea con irrigaciones de
1/1.000, obtuvo
frotis negativos
dos días después con un rápido alivio del ardor y dolor. Voy
a mostrar un caso
sobre el uso del ácido clorhídrico para mostrar el rápido y
notable efecto antibacteriano. Este caso fué reportado en Mundo Médico.
El doctor era William Howell, MD de Lexington,
Tennessee. Él había conseguido un suministro de ácido clorhídrico estéril 1/1.500 pero había temido usarlo. Su historia es la siguiente:
"El
18 de agosto de 1931,
encontré el caso para usar el ácido clorhídrico. Cinco días
antes, yo había atendido un difícil y prolongado parto a una muchacha
de 15 años, con todas las precauciones asépticas posibles en una cabaña
de madera en los bosques. El bebé sólo vivió dos horas.
A pesar del pequeño tamaño de la madre (ella pesaba sólo 90 lbs.),
las laceraciones eran pequeñas. Tres días después, recibí un
mensaje, ella había tenido
escalofríos y fiebre muy alta. Era un largo viaje al fondo del río
dónde ella vivía por lo que sospeché
malaria y le envié quinina. Al quinto día llegó otro
mensaje, contando la grave condición de la paciente y diciendo que mi
presencia inmediata era necesaria. Al entrar en el cuarto,
vi que este mensaje urgente era totalmente pertinente. La pequeña
muchacha estaba delirante; temperatura 106, pulso 140, respiración 40;
tenía una masa del tamaño de un puño en la región ilíaca izquierda
y un flujo vaginal fétido. Todos los casos que yo había
visto en esta condición, habían muerto por la infección. Alarmado le puse una inyección
de 10cc de ácido clorhídrico, 1/1.500. Los minutos siguientes fueron
angustiosos para mí, no sabía qué esperar ya que era la primera vez
que yo había oído hablar de ácido clorhídrico en la sepsis
puerperal. Los reportes que había visto de los casos del Dr. Ferguson
eran de infecciones de heridas laceradas o por arma de fuego. Cuando me
senté en su cama para tomarle el pulso radial en esa cabaña solitaria,
me vinieron un diluvio de recuerdos de las enseñanzas sobre las
consecuencias fatales de inyecciones de ácidos. Mientras tanto,
noté el sudor en el cuello y la frente de la paciente y también
noté un retardo del pulso. Unos minutos más tarde ella estaba bañada
en una transpiración profusa. Había cesado la charla de su delirio. Treinta minutos después de la
inyección le pregunté cómo se sentía. Dijo que se sentía mucho
mejor y que quería dormir. En una hora la temperatura bajó a 103, el
pulso a 100 y la respiración a 22. Durante los siguientes cuatro días, le
inyecté el ácido todos los días y el quinto día su temperatura era
99, el pulso 72 y respiración 22. Dos días después de esto, me llamaron
de nuevo y me dijeron que la fiebre había vuelto. La encontré con una
temperatura de 101, con un flujo vaginal sin olor. Le puse otra
inyección de ácido como antes. Salvo por su debilidad, toda evidencia
de infección había desaparecido al siguiente día. Continuó tranquila
su recuperación con desaparición completa de la masa en la región
iliaca izquierda." Este
es un caso en que la paciente estaba marcada para una muerte rápida y
momentos después de una infusión intravenosa de 1/1.500 de ácido
clorhídrico, la paciente mostró una dramática mejoría. ¿Hubo alguna
vez un caso dónde un antibiótico fuera eficaz tan rápidamente? Se
sugiere que si se tratan las infecciones de nuevo con inyecciones de ácido
clorhídrico, no hay bacterias resistentes al ácido clorhídrico. En
1932 era muy poco lo que podía hacerse para el dolor y sufrimiento de
un paciente con una infección del gonorreica de los testículos. El Dr.
Howell reportó por entonces que el Dr. Ferguson le había dicho que las
infusiones intravenosas de ácido clorhídrico eran eficaces para tratar
todas las infecciones bacterianas. Ese año él vio ese paciente. EL Dr.
Howell dijo que le parecía estúpido que después de todo su
entrenamiento terminar con una inyección en el brazo para un testículo
hinchado y doloroso. Después de la primera inyección de ácido clorhídrico
el paciente sintió gran alivio del dolor. Después de ocho inyecciones
diarias este paciente tuvo una recuperación completa de su infección.
Agregó que había visto otros casos de epididimitis igual que este, y
que todos ellos respondieron a las inyecciones de ácido clorhídrico. Con
la escalada progresiva del costo del tratamiento médico que bueno sería
reemplazar los costosos antibióticos con soluciones de ácido clorhídrico,
cuyo costo es nulo. ____________________________________________________________________ * Wayne Martin 25 Orchard Drive | |||
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